Ejercicio de definición de paradoja,
estudiada a la luz de Nietzsche.
Por Milthon Araque.
Entrar a estudiar la paradoja desde los textos y vestigios de Nietzsche, es entrar en un mundo de posibilidades de sentidos, dada, por ejemplo, la visión de Nietzsche sobre el lenguaje mismo, en la cual describe nuestra inclinación a la verdad como una gran paradoja.Nuestro lenguaje y sus derivas morales, son para el filósofo una de las grandes paradojas del ser humano.
En el texto “Verdad y mentira en sentido Extramoral” Nietzsche expone cuán paradójica puede ser nuestra noción de verdad. cuando se estructuró el lenguaje a través de metáforas y filiaciones arbitrarias entre palabras y objetos, olvidamos que se trata de un constructo nuestro, y lo asumimos luego como verdad innegable. También en el mismo texto hace el Autor referencia a su visión paradójica de la vida, cuando equipara esa misma inclinación del hombre a la verdad, con sus percepciones a través de los sentidos. En cierta medida, nuestros sentidos también nos presentan signos arbitrarios como imagen de la vida. ¿Cómo es el mundo? Una araña lo ve de manera muy distinta a mí, pero… ¿Cuál de los dos lo ve, toca, huele, habita y asume conforme con la verdad? Nuestros sentidos son las formas de percibir que nuestra forma biológica ha heredado del proceso evolutivo pero… ¿Cuál será la realidad de la cosa en sí sin ser sometida a los sentidos? La cosa en sí pasa del lenguaje; es inimaginable, innombrable.
Más que un texto expositivo o argumentativo, éste texto pretende ser un ejercicio de deducción, donde intentaré acercarme a una definición de paradoja en función de Nietzsche, partiendo de una definición del diccionario.
Una paradoja, del latín paradoxus y este a su vez del griego paradoxon (Increíble, inesperado, singular) puede definirse – según fuentes enciclopédicas- como:
Una proposición aparentemente verdadera, que conlleva a una contradicción lógica.
Interesante definición; bonita sí, mas no resulta demasiado esclarecedora, debido a que es bastante general, lo cual no quiere decir que no sean útiles las generalidades. Ahora, jugaremos un poco con ésta definición, para intentar llegar a un concepto de paradoja desde vestigios del pensamiento de Nietzsche. Empezaremos por traducir en ésta definición la palabra “proposición” que limita nuestra definición a un ámbito gramatical, por la palabra “Fuerza” que expande su significación también al plano accional:
Una paradoja es una FUERZA aparentemente verdadera, que conlleva una contradicción lógica.
Para Nietzsche existen dos tipos de fuerzas primigenias: Las activas: que ejercen un poder de transformación, creación y afirmación diferencial, y las reactivas, que ejercen un poder de conservación, adaptación y supervivencia. Para Nietzsche, dos fuerzas desiguales (Desiguales no quiere decir contrarias) constituyen un cuerpo, así pues, son los cuerpos la única posible manifestación física de las fuerzas; más éstas fuerzas no se presentan de forma escalada o causal una tras la otra, sino que nos atraviesan todas al tiempo. A cada momento estamos atravesados por un sin fin de fuerzas, algunas activas y otras reactivas, que juegan y compiten por ejercer el poder sobre nosotros. Sabido ésto, podemos volver la definición de diccionario en la cual ya hemos traducido la palabra “Proposición” por la palabra “Fuerza”, y ahora, haremos algunas asociaciones:
Una paradoja es una FUERZA aparentemente verdadera (Fuerza reactiva: Conservación, adaptación, supervivencia), que conlleva una contradicción lógica (Fuerza activa: Transformación, creación, y afirmación diferencial)
Ahora, simplificando:
Una paradoja es una fuerza reactiva, que conlleva a una fuerza activa.
Empezamos a ver que nuestra definición de diccionario no estaba tan mal. Todo estaba en ella, y la pobre solo nos pedía que la pensáramos un poco. he resaltado las palabras “Que conlleva” porque, ése conllevar no se da de manera fortuita; retomando lo dicho anteriormente, si las fuerzas que nos atraviesan están en pugna constante por ejercer el poder, una fuerza reactiva conlleva a una activa, mediante el ejercicio temporal de poder de la activa sobre la reactiva.
Una paradoja es una fuerza reactiva que, mediante el ejercicio temporal de poder, conlleva a una fuerza activa.
Y ésto mismo, podríamos expresarlo así:
Una paradoja es el ejercicio temporal de poder de una fuerza activa sobre una fuerza reactiva.
La paradoja se manifiesta en el momento preciso en que una fuerza activa se manifiesta en el cuerpo, (recordemos que las fuerzas no son algo metafísico, sino que son en tanto pueden manifestarse físicamente) poniéndose sobre la fuerza reactiva. Pero la cosa no termina ahí: muy bien, ahora tenemos una definición que salió de escudriñar un poquitín, a la luz de Nietzsche, una definición de diccionario. Pero… ¿Qué pasa entonces con éstas fuerzas activas que ejercen el poder, y que sucede con las reactivas que lo ceden?
La fuerza activa al ejercer el poder, intentará prevalecer en él; es decir, sobrevivir, llamándose desde ahora, Fuerza reactiva, hasta que ceda su ejercicio del poder. La que era reactiva en cambio, comenzará a movilizarse, intentando ejercer el poder de nuevo, por lo que será llamada fuerza activa, hasta que ejerza el poder otra vez.
Ahora bien, para comprender como operan en el cuerpo y lo atraviesan éstas paradojas, recordemos que las fuerzas no se presentan de manera causal, ni de manera individual. Al estar atravesados a todo momento por múltiples fuerzas activas y reactivas, éstos ejercicios de poder o (por llamarlo de alguna manera) giros de status entre fuerzas, se dan todo el tiempo en nosotros, por lo cual podemos decir que nuestro comportamiento es paradójico por naturaleza. Los cuerpos operan por paradoja.
Ahora, recordando lo mencionado al comienzo sobre la condición paradójica del lenguaje y los sentidos, podemos vislumbrar un poco qué tan paradójica es la existencia del hombre sobre la tierra.
Un hombre es un cuerpo que se comunica por paradoja, percibe el mundo por paradoja, y se comporta paradójicamente.
La paradoja en el teatro:
La paradoja frente al sistema de Stanslavski
No puede negarse de ninguna manera la importancia del maestro maestro Konstantin Stanislavski en la historia de las artes escénicas. La serie de escritos que constituirían el tan famoso “Método Stanislavski” plasmaron, además de un sistema actoral y una posición frente a las artes escénicas, una posición ante la vida.
Stanislavski estructura una concepción del personaje causal y ordenada; regida por la causa y efecto de la acción, donde se propone en el personaje una supuesta “Línea de pensamiento” del personaje, que sigue como las acciones, un curso de causalidad y desarrollo secuencial.
A inicios de la segunda mitad del siglo XX, empezó a escucharse de manera muy frecuente en el mundo que tal vez la naturaleza no era secuencial. Ya desde hacía tiempo, en el campo de la biología, el Darwinismo y el estudio de las leyes de la herencia de Mendel, daban a entender que la evolución de las especies se daba a saltos, justificados en “errores” de copia entre padres e hijos de la misma especie (Mutación) Lo cual sería comprobado luego gracias al descubrimiento del código genético. La física, las ciencias, hasta la poesía de finales del siglo XX, empiezan a dar cuenta de que el mundo -por ende, el hombre- no operaba de manera causal y ordenada, como, con el consentimiento de Aristóteles, había formulado el Maestro Stanislavski. No quiere decir ésto que el maestro ruso halla atentado contra las artes escénicas; El sistema de Stanislavski supuso en su época una revolución en la concepción del teatro, desarrolló ideas y conceptos como la acción que acabarían por ampliar y enriquecer las posibilidades del teatro de su tiempo.
En el campo del teatro, sería el Maestro Alemán Bertolt Brecht, quién, en pleno desarrollo de su teatro dialéctico (Nombre más afortunado quizá que teatro épico, que se presta a tantas confusiones)
se atrevió a escribir y montar obras en que el tiempo no era lineal, o necesariamente causal. “La vida se da a saltos” Decía. Ésto no se aleja mucho de lo que hemos visto en el texto anterior, en el cual hemos definido la paradoja a la luz de Nietzsche. Si vemos el comportamiento humano como una constante sucesión de fuerzas activas y reactivas, no es tan difícil hacernos a la idea de que los comportamientos humanos y por ende el pensamiento, no es secuencial. Hiere un poco al ego el hecho de pensar que gran parte de nuestra vida está determinada por el azar y que saltamos de paradoja en paradoja a lo largo de nuestra vida, sin poder llegar a la otra orilla del río. Es más cómodo pensar que controlamos nuestra vida; que nuestro pensamiento es ordenado sigue rutas de desarrollo lineal.
Mientras que el actor Stanislavskiano pretende poner en escena un personaje donde la verosimilitud está dada por la causalidad de sus reacciones frente a la situación, por la línea de pensamientos (monólogo interno) y el desarrollo secuencial de sus acciones; el actor que usa éste “método de la paradoja” apoya su idea de verosimilitud en las cosas que el personaje desconoce de sí, y que determinan sus comportamientos.
Ejemplos de paradojas:
En el campo de lo gramatical, existen tipos de paradoja distintos; tantos como figuras retóricas y derivas de éstas puedan existir; en los cuales sería interesante investigar de que manera pueden presentarse en el teatro. Un ejemplo de paradoja gramatical muy interesante, es la frase:
“Ésta frase es falsa” Si Esta frase es falsa, es falso que sea falsa; por lo tanto es verdadera. Pero a su vez, si es verdadera, entonces es verdad que es falsa. Es una paradoja gramatical sin salida. Ésta paradoja es ampliamente conocida como “La paradoja del mentiroso” ¿De qué modos pueden operar en el teatro paradojas con enredos semejantes? Dejo ahora ésta pregunta (Que me seguirá rondando en la cabeza) y me alejo de lo gramatical, para ir a los ejemplos escénicos que se han llevado a cabo durante éste semestre de “Otras poéticas” en el programa de “Artes Representativas” de la Universidad de Antioquia.
Narraré un ejercicio llevado a cabo por los estudiantes Jhoan Manuel Ospina y Lina Mazorra, y posteriormente, haré la lectura, analizándolo desde las fuerzas Activa y reactiva que propone Nietzsche, y que hemos definido previamente en el primer punto de éste trabajo:
Primer ejemplo:
*Ejercicio de un compañero:
Un hombre y una mujer en proceso de divorcio están sentados a la mesa de un restaurante, discutiendo por la repartición de bienes. Con sus palabras intentan bajarse el status continuamente el uno al otro. Llega el mesero preguntando qué van a tomar. Cada uno intenta tomar la decisión por el otro alegando que le conoce muy bien. Después de pedir, el mesero se va. Siguen discutiendo. Al momento el mesero vuelve a contarles que no tiene agua con gas, la mujer pide agua natural. Al retirarse, el mesero se tropieza y cae. Olvidando su discusión el hombre y la mujer se ríen y comparten ése momento de risa y hasta se rozan las manos. Al acabarse el momento de risa, vuelven a sus posiciones anteriores y siguen discutiendo.
Lectura:
En éste ejercicio de paradoja en el personaje de la modernidad, podemos ver a dos personajes movidos por las mismas fuerzas activa y reactiva; dados los indicios puestos en escena, a la reactiva la llamaremos orgullo, y a la activa, la llamaremos amor. Recordemos que las fuerzas activas siempre están sedientas de ejercer el poder, y en éste caso, la fuerza amor aprovecha para ejercerlo un evento del azar (La caída del mesero) se instaura en el lugar de la fuerza reactiva por unos segundos, después de lo cuál es desplazada de nuevo por la fuerza orgullo.
Segundo ejemplo
*Ejercicio propio:
En escena un hombre en ropa de casa, sentado frente al televisor. Sin parar de ver a la televisión, se queja todo el tiempo de lo que ve, pero no puede dejar de verlo.
Lectura:
En éste ejercicio de paradoja del personaje de la modernidad vemos una paradoja expandida en el tiempo. El personaje está atravesado por una fuerza reactiva que llamaremos gusto. Gusto hacia los programas que ve en la televisión; placer de verlos. La fuerza reactiva podemos nombrarla como conciencia; conocimiento de la baja calidad de los programas. En éste caso la fuerza activa interrumpe la reactiva por momentos cortos, sin lograr desplazarla, por lo cual, la paradoja se extiende en el tiempo. No se puede tener de ella un antecedente ni un consecuente, pues el personaje seguirá en esa paradoja a menos de que plenamente haga conciencia, y así la fuerza activa podría ubicarse en el lugar de la reactiva.